Hola. Me llamo Ángel Pérez, aunque mis amigos me conocen por Angeliño. Seguramente se debe a que soy gallego, de Santiago de Compostela, y cuando viví en Madrid hace unos años llamaba la atención por mi “acentiño”. Hasta donde recuerdo, el primero que me llamó Angeliño es un tal Juan Llamas, de quien no sé nada desde hace muchos años. Pero si hasta mi madre y mi mujer me llaman Angeliño, es que ese nombre ya forma parte de mi vida.

¿Qué hago por aquí? Pues hace tiempo que quería montar una página personal para dejar constancia de algunos trabajos que voy haciendo y artículos interesantes sobre el mundo de la informática. Aunque no he cursado estudios sobre el tema, me considero informático. Soy autodidacta en esta materia, y creo sinceramente que cuando una persona disfruta haciendo lo que hace, cuando su afición se vuelve una pasión, uno puede aprender mucho más que estudiara una carrera.

“No me gusta estudiar, me gusta aprender.”

aboutmeEste era yo. Mi padre tenía afición por la electrónica y eso también lo llevo en la sangre. Por eso me gustan las tripas y los cables de los aparatos electrónicos. Cuando estoy cableando una red o montando un ordenador me acuerdo muchas veces de él. También me gustan los trabajos manuales y dedicaba mi tiempo de ocio a hacer muebles de madera, o a inventar alguna cosa con un motor y unas pilas. Desde bien pequeño siempre le estaba dando vueltas a algo en la cabeza.

Con diez u once años llegó el primer ordenador doméstico a casa, un ZX Spectrum. Aunque mi padre no nos dejaba usarlo, nos poníamos a jugar con él a escondidas. Uno de los primeros juegos que tuvimos, tal vez el más emblemático de la época, fue Manic Miner. Por esa razón el minero Willi camina sin fin en la cabecera de esta web. Mi infancia “digital” no se limitaba al juego. Recuerdo muchas horas con mi padre dictándole líneas de código en Basic mientras él iba escribiendo en el Spectrum. Quizás un poco aburrido, pero en el fondo me gustaba. También, sin saber qué era el diseño gráfico, dibujaba en papeles milimetrados dibujos pixelados de 8 bits a dos colores. Lo pasaba bien.

El salto informático vino tiempo después cuando entró en casa el primer PC con una disquetera de 5¼. Yo ya estaba haciendo un curso de MS-DOS y programación con dBase en una academia, así que me encantó la idea de que hubiera un ordenador “en condiciones” en casa.

appleLuego llegó el momento de ponerme a trabajar. Mi primer trabajo oficial fue en una imprenta atendiendo una delegación comercial. Pero descubrieron mi interés por los ordenadores y terminé en el taller maquetando con un Apple Macintosh Classic. ¡Qué tiempos aquellos!

Poco después llegó la etapa de ir a Madrid. Soy testigo de Jehová y estuve trabajando como voluntario durante seis años en las oficinas centrales en Ajalvir, Madrid. Allí conocí a la que hoy es mi esposa. Una getafense simpática y cariñosa.

Recuerdo un viaje a Galicia en el año 95. Llegué a casa con la tan esperada versión del nuevo Windows 95 y todo ilusionado se lo instalo a mi padre en el PC. Recuerdo que era una mesa larga en la habitación de mi hermano. En una esquina estaba yo con el PC y en la otra mi hermano con un Apple. Cuando por fin arrancó el sistema, mi hermano mira el escritorio de Windows y dijo:

“¡Mira, tiene papelera, como el Mac!”

Continuará…